Abandonada, un microrrelato erótico

Abandonada

Noches interminables, frías, heladas. Ya no estás aquí. Aquí solo queda tu armazón. Como la piel de una serpiente que abandona cuando ha mudado.

No soy tonta. De la noche a la mañana desapareció la lujuria en tus ojos y aquí me quedé preguntándome qué había hecho mal. Pero nada hice.

Mis orgasmos son tan exquisitos como siempre. Mi entrepierna se estremece cuando me besan el cuello igual que lo hizo siempre.

Y es que es tan fácil encontrar calor en un hombre diferente cada noche como echar una gota de arsénico en tu café cada mañana.

Para alguien acostumbrado a rellenar fácilmente páginas y páginas con una historia tener que limitarse a 150 palabras es algo más que un reto. Escribes lo que quieres y luego recortas y recortas hasta que consigues encontrar el número correcto de palabras sin que la historia pierda su esencia.

¡Espero que te guste!

Christine

Abandonada, un microrrelato erótico

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